Se desvanece leyenda negra de la Malinche; ahora es emblema feminista (segunda y última parte)

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Por Norma L. Vázquez Alanís

CdMx (21 de marzo, 2017).- La imagen de la Malinche como traidora en la historiografía mexicana, comenzó con la Independencia, pues en los textos de los cronistas de la Conquista se le exalta siempre y en la iconografía colonial aparece continuamente como un personaje esencial, aseguró la doctora e historiadora Margo Glantz.

Con el tema ‘La Malinche: entre dos culturas’, Glantz llevó a cabo un conversatorio con el doctor Manuel Ramos Medina, director del Centro de Estudios de Historia de México Carso (CEHM) como parte del ciclo de conferencias ‘La reconciliación con nuestra historia’, auspiciado por esa institución.

Con la Independencia, precisó Glantz, empezó a incrementarse la leyenda negra de la Malinche, pues se buscaba algo que definiera la nacionalidad mexicana y se privilegiaba todo lo mexicano por encima de lo español, que fue visto como algo negativo, y como la Malinche ayudó a Cortés a que consumara la Conquista, se convirtió en un personaje detestado por los liberales independentistas.

Durante todo el siglo XIX fue una figura execrada y en el XX también, pues hasta hubo textos filosóficos en los que la Malinche fue concebida como la traidora; uno de los más importantes es ‘El laberinto de la soledad’, de Octavio Paz, “en el cual la Malinche -perdonen la palabra- es la chingada”, explicó Glantz, quien recibió el Premio Nacional de Lingüística y Literatura en 2004.

¿Y en el México actual, la Malinche continúa con esa imagen de leyenda negra?, le consultó el doctor Ramos Medina, a lo que la especialista replicó que se le ha revalorizado y citó como ejemplo, que en Estados Unidos, a finales del siglo XX las chicanas (México-americanas) la tomaron como un emblema del feminismo y una forma de sentirse completamente ligadas a una tradición mexicana; hay toda una serie de libros en ese sentido, como el de Gloria Anzaldúa, que enaltecen a la Malinche: la consideran como su raíz, su origen.

Recordó la doctora Glantz que, en 1992, cuando se celebró el V centenario del encuentro de dos mundos o del descubrimiento de América, se organizó un congreso en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM donde se trabajaron diversos aspectos de la Malinche, como personaje histórico a través de los códices y de las crónicas de la Conquista; luego de la Malinche en la época colonial; y por último en los siglos XIX y XX.

Numerosos autores como Carlos Monsiváis, Bolívar Echeverría y Roger Bartra, la reivindican al plantear una nueva forma de enfrentarse al personaje. Pero ya no es la Malinche histórica, sino el significado que tiene la Malinche mítica, porque es una figura rodeada de toda una serie de enigmas que la hacen muy poco ‘evidentemente histórica’; aunque pueden encontrarse muchas fuentes históricas, se trata de alguien muy controvertido en las propias crónicas, añadió.

La Malinche se menciona en todos los textos de la Conquista y, en ese sentido, estamos frente a una figura de la cual no se puede prescindir cuando reparamos en el papel que tiene en todas las fuentes históricas, aunque ese rol se vuelve confuso porque cada uno de los cronistas -Diego Muñoz Camargo, Fernando de Alva Ixtlixóchitl, Francisco López de Gómara y Bernal Díaz del Castillo- la vio de manera diferente.

Basándose en sus investigaciones, Glantz consideró que quizá el cronista que más interés demostró en la Malinche fue Bernal Díaz del Castillo, quien constantemente la citó, contó sus hazañas, habló de su origen, que también es mítico, como de cuento de hadas; fue hija de un cacique que murió y la madre volvió a casarse, escribió Bernal, lo hizo con otro cacique con quien tuvo un hijo y entonces decidió regalar a la Malinche para darle prioridad al nuevo vástago, cosa que es improbable, apuntó la conferenciante, porque seguramente no le iban a dar ningún primer lugar pues era mujer. También se dice que la robaron unos mercaderes y que la entregaron como esclava.

Respecto al lugar de origen de la Malinche, la doctora Glantz dijo que está deformado en las crónicas, pues los españoles escuchaban los nombres indígenas y siempre los alteraban, y como los códices son pictográficos no es posible saber de dónde venía; los datos de que se dispone son los que aparecen en las crónicas. Agregó que uno de los grandes historiadores mexicanos, José Luis Martínez, planteó, en un trabajo que hizo sobre Cortés, que la Malinche podría haber nacido cerca de Coatzacoalcos y por eso sabía el náhuatl.

Verdad histórica sobre la Malinche

Al recordar que está cerca el V centenario de la llegada de Hernán Cortés a la Ciudad de México (en 2019), el doctor Ramos Medina consultó a la especialista si debería trabajarse más sobre los temas de la Conquista, pues señaló que existe ignorancia o rechazo a este periodo de la historia nacional.

La doctora Glantz, quien fundó y dirigió la revista universitaria ‘Punto de partida’, se refirió en particular al tema de la Malinche y aseguró que el anatema de traidora persistió durante muchos años, aunque se está desvaneciendo. “Hay muchos textos nuevos sobre la Malinche y es importante consultarlos ya que aportan nuevos datos”; consideró importante el trabajo que se lleva a cabo en los archivos de notaría.

Citó como ejemplo la investigación de un profesor de El Colegio de México justamente acerca de los pleitos de María Jaramillo, hija de la Malinche, con descendientes de un medio hermano que tuvo y que se querían apoderar de las tierras en encomienda que le habían dado a doña Marina.

Explicó también que si el historiador analiza a profundidad lo que escribió Bernal Díaz del Castillo o lo que se asentó en otras crónicas, encontrará una figura de la Malinche muy particular. “A mí me llamó enormemente la atención el hecho de que en un momento dado a Cortés ya no le llamaban Cortés, lo nombraban ‘el capitán Malinche’, es decir, que de alguna forma Cortés ya no era el gran personaje, sino que recibía su nombre de la Malinche”, acotó Glantz.

Que Cortés se volviera ‘el capitán Malinche’, ese señor tan aguerrido, tan varonil, que supo manejar tan bien lo que se le ofrecía: las enemistades entre Moctezuma y muchos de los otros pueblos de aquel México, que logró por eso conquistar, en un momento dado se transformó no él, sino la Malinche, o sea el apelativo de quien le traducía, que además era una mujer, es algo muy importante.

Por último, el doctor Ramos Medina solicitó a la experta que opinara acerca de la idea de Cortés de entremezclarse y crear una sociedad nueva en estas tierras, a lo que la doctora Glantz observó que Cortés se planteó desde un principio, cuando se insubordinó contra Diego de Velázquez y decidió quemar sus naves, que quería poblar, pero tenía que hacerlo con las mujeres nativas, y comenzar el mestizaje; fue una transición importante, porque poblar significó mezclarse con quienes iba a conquistar, ya que era una forma trascendental de colonización.

Esto, apuntó Ramos Medina, casi no se sabe; a nivel popular, quiero decir. A esta consideración Margo Glantz precisó que la historia estereotipa y convierte al personaje en un mito, que tiene unos cuantos elementos, en los que se enfocan las investigaciones y no se trabaja la verdad histórica, lo cual también es muy conflictivo porque no hay una verdad histórica muy clara.

Así, aún es un enigma el papel de la Malinche, quien fue tratada como conquistadora pues se le nombraba “doña Marina” y ese apelativo únicamente era para la gente noble, finalizó la expositora.

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