Cristóbal Colón, el navegante que cerró ciclo de 500 años y abrió otro igual (segunda y última parte)

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Por Norma L. Vázquez Alanís

“Si hay dos personajes polémicos en la historiografía de Latinoamérica, son Hernán Cortés y Cristóbal Colón, (y) en el caso de México es muy curiosa la relación, pues el vínculo con Cortés es de odio, de culparlo de la destrucción de nuestras culturas y casi de todos nuestros males, mientras que con Colón las opiniones están divididas”.

Este aspecto lo destacó el doctor en Derecho Rafael Diego-Fernández Sotelo en la conferencia ‘Cristóbal Colón: entre pasión y realidad’ que ofreció en el Centro de Estudios de Historia de México Carso (CEHM), donde refirió el contexto histórico de este navegante genovés, que también resulta muy complicado porque representa un parteaguas en estos últimos mil años.

A partir de Colón se escribió una nueva historia de la humanidad, pero él cerró un ciclo de 500 años también. Es muy curioso, hay un milenio completo, y justo en medio está la figura de Colón, precisó Diego-Fernández Sotelo, quien abrió el ciclo “La reconciliación con nuestra historia”, complementario del anterior “Nuevas interpretaciones de la historia nacional”.

A Colón siempre se le visualiza como el iniciador de una nueva era, y así como en México las historias arrancan con Hernán Cortés, las de América lo hacen con Cristóbal Colón, que en abril de 1492 firmó la capitulación de Santa Fe con los reyes católicos y a partir de ese momento se dio el descubrimiento de un nuevo continente, pero él no lo sabía, pues su destino era Catay y Cipango.

En 1507, en la Academia de Saint Dié des Vosges, Francia, un consejo de cartógrafos recibió un mapa de Américo Vespucio, quien sostenía que lo ahí mostrado no era de ninguna manera la tierra de Catay y Cipango que buscaba Colón, sino una nueva tierra y un nuevo continente; los expertos hicieron sus comparaciones y comprobaron que se trataba de otro macizo continental al que decidieron ponerle Américo en honor a Vespucio, pero como no era congruente porque los ya existentes Asia, África y Europa eran femeninos, le dejaron América.

No inauguró una nueva era, la cerró

Dijo el doctor Diego-Fernández Sotelo que, después de tantos años de estudio sobre el tema, él sostiene que Colón no inauguró una nueva era, sino que cerró la anterior, porque si se le sitúa como iniciador de una nuevo periodo, en algunos aspectos no encaja, pues hay muchas cosas que quedan en el aire, tales como si Colón nunca supo que era América, si murió pensando que eran Catay y Cipango, si tenía unas ideas muy trasnochadas, si vivía con tradiciones que venían de Aristóteles y de los romanos. “Por todos estos elementos, pienso que Colón finalizó una etapa”.

En su ‘Historia de nuestra idea del mundo’, el maestro José Gaos señala que la cultura occidental parte del siglo X, cuando empieza a haber una serie de signos y rasgos que son los que la definieron, como la creación en el año 910 de la Orden de Cluny, o sea los monasterios en Europa, que coincide con la recuperación demográfica del continente.

La aparición de todos estos monasterios dio lugar a la creación de la primera gran institución de la cultura occidental: la Iglesia católica. Harold Berman, profesor de Harvard, en su libro ‘La tradición jurídica de occidente’ asegura que la primera revolución en el mundo fue la eclesiástica y se debió a estos monjes de Cluny que, cuando llegaron a ser papas, cambiaron las cosas; el caso paradigmático es Gregorio VII.

Además, continuó el investigador de El Colegio de Michoacán, los papas de Cluny fueron los convocantes a las cruzadas, así la primera gran expansión europea fue propiciada por la Iglesia. El motor del mundo espiritual movió a Europa para recuperar los Santos Lugares, con lo cual empezó a organizarse y expandirse. Este ciclo concluyó en 1250 con san Fernando y san Luis, rey de Francia.

El segundo motor que impulsó esta cultura occidental o europea fue el comercial, que se dio a partir de 1250 y hasta 1450; los personajes iniciadores de este periodo fueron los navegantes venecianos Niccolo, Maffeo y Marco Polo, quienes comenzaron a realizar viajes a tierras lejanas de Asia, mientras que los genoveses emprendieron travesías por el estrecho de Gibraltar hasta llegar a Inglaterra, los Países Bajos y las costas del norte de África. Precisamente esta es la fase que clausura Colón, afirmó el especialista.

La tercera etapa se inició cuando las monarquías europeas iniciaron su consolidación como instituciones gubernamentales. El caso de España fue muy particular, por la guerra de reconquista para sacar a los árabes que dominaban la península. Entre 1230 y 1240 san Fernando, el rey de Castilla, logró recuperar dos de los bastiones más importantes del sur: Sevilla y Córdoba, y en 1250 los árabes quedaron reducidos solo a Granada.

Se nutrió de los grandes pensadores

Algo muy importante que sucedió durante el periodo que finalizó Colón, fue la fundación de la escuela de traductores de Toledo en el siglo XII; ahí se tradujeron al castellano los textos de la cultura greco-romana en lengua árabe, y fue entonces cuando se fundaron las universidades en toda Europa. En Toledo, judíos, árabes y cristianos trabajaban en versiones en lengua latina para que fueran estudiadas en las universidades, lo cual marcó el renacimiento de Aristóteles, Plinio, Tolomeo y todos los grandes pensadores de la antigüedad.

Entonces tenemos a un Colón que vivió en un ambiente inmerso ya en todas estas teorías; por 1450 Pierre d’Ailly publicó una antología en la que Colón leyó todas estas hipótesis sobre el tamaño de la Tierra y respecto a si en las antípodas, que era la parte de debajo de la tierra, no podía haber vida por las temperaturas. Desde tiempos de Aristóteles había especulaciones acerca del tamaño del planeta, muy contradictorias.

En el imaginario de Colón estaban todas estas cosas que leía y además en esa época estaban muy de moda las novelas de caballería, que representaron un gran incentivo para todos los europeos de aquel entonces y una gran motivación porque se hablaba de las Californias, del Amazonas, la ciudad de oro, la fuente de la eterna juventud, revolvían todo.

Derrumbó las teorías de la época

Por un lado, esta etapa la cierra Colón porque pertenece más a esos primeros 500 años como producto de esa cultura, pero inaugura, sin saberlo, un nuevo ciclo porque todas las teorías que se tenían en esa época de que el mundo se dividía en tres partes por la santísima trinidad: Europa, Asia y África, se derrumbaron cuando Colón logró penetrar ese mar océano y regresó para informar que sí había vida en las antípodas, que había otras culturas y pueblos inmensos.

En opinión del doctor Diego-Fernández Sotelo, la de Colón es la fase antillana, pues encontró unos pueblos indígenas con una cultura muy básica, muchos pueblos desnudos, sociedades muy elementales y en Europa estaban impresionados con el descubrimiento de esas tierras; mas lo que verdaderamente conmocionó a los europeos fue cuando en 1519 Cortés llegó a México y empezó a mandar las primeras cartas contando su entrada a la ciudad de México, con su gran mercado, cómo vivía Moctezuma y la cultura que había. Este hecho terminó con el ciclo de la parte antillana y abrió el de Cortés y luego Pizarro con el Perú y Cuzco.

Colón es una figura polémica, enigmática, misteriosa, muy propenso a enemistarse con la gente, era una persona difícil, además de que todos los méritos y los éxitos eran para él al igual que las retribuciones, características que le generaron muy mala imagen, pero “después de Jesucristo, de ningún otro personaje se han escrito tantas obras, y como se vuelve más polémico, cada vez hay más interés en trabajar a Colón”, aseguró Diego-Fernández Sotelo.

Lo que sí queda de manifiesto, es que el mundo era uno antes de que Colón llegara a esas tierras que él creía Catay y Cipango y fue otro después; así, lo que generó su empresa, y su testarudez, hicieron de él una celebridad.

Los reyes católicos firmaron la capitulación de Santa Fe con Colón a pesar de saber que, navegando para el rumbo que proponía, nunca iba a llegar a Catay y Cipango -pensaban que se iba a morir en el camino, pues no se imaginaban que había una tierra intermedia-, porque los portugueses les llevaban la delantera en esas rutas de expedición y no querían perder terreno.

Para concluir, el doctor Diego-Fernández Sotelo consideró que el tema de Colón es fundamental para entender el mundo actual, no solo por lo que respecta a América sino por todas las teorías sobre la tierra que vino a derrumbar su descubrimiento.

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