Simulacros, un ejercicio de protección civil ante eventualidades

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Columna “HORIZONTES”

Tere Mora Guillén

MÉXICO.- Este lunes 19 de septiembre se conmemora el 31 aniversario de los  terremotos registrados en México. Por ello en punto de las once de la mañana se activaron las alarmas de emergencia en colegios, edificios gubernamentales, y en poco más de 8 mil 200 altavoces instalados en la ciudad.

El Servicio Sismológico Nacional, divulgó alertas sobre sismos hipotéticos con escalas similares al temblor más fuerte de aquel 19 de septiembre de 1985, al que las autoridades califican en una escala de entre 7.9 y 8.1 grados Richter. Este hipotético sismo ocurriría a 28 kilómetros al sur de Atoyac de Álvarez, en el estado de Guerrero.

En cada uno de los habitantes de la Ciudad de México, prevalece el recuerdo de aquel despertar a las 7:19 de la mañana, cuando mis padres sintieron el vaivén de la tierra, escucharon el chocar de los candiles, y vieron la oscilación de las lámparas, decían que había sido más fuerte que el sismo registrado en 1957, que había sentado un precedente en la historia de México. Sin embargo el de 1985, duró más de dos minutos, se hizo eterno…

Posteriormente Jacobo Zabludovsky a través de la radio, al realizar un recorrido por el centro histórico de la Ciudad de México, daba cuenta del impacto demoledor, de la tragedia. El terremoto a su paso derrumbó pesadas edificaciones con quienes ahí se encontraban a esa hora.

Para entonces ya se escuchaba el ulular de las sirenas, había zozobra, e instalación de albergües. Más tarde constatamos la solidaridad y hermandad de los mexicanos, aunque hubo auténticas cadenas humanas para remover escombros y salvar vidas, la tragedia nos rebasaba.

El sismo afectó en la zona centro, sur y occidente de México en particular el Distrito Federal, lo cierto es que en los mexicanos dejó huella, desolación, muertes, huérfanos y corazones quebrantados por el dolor de la pérdida de seres amados.

Asimismo a partir de entonces México es otro en materia de protección civil. Sin embargo hay edificios en pleno Paseo de la Reforma que a la fecha,  en un simulacro tardan más de 45 minutos en desalojar el inmueble, por lo que más nos vale elevar nuestras plegarias a Dios y a toda la corte celestial para que nos libre de un terremoto de esa magnitud.

Sabemos que estamos en terreno telúrico, las acciones de protección civil que se instruye desde a los menores, hasta las personas de la tercera edad, nos hacen pensar que estamos más preparados a la hora de hacer frente a una catástrofe, y lo más importante evitar que cunda el pánico.

Los simulacros deben incrementarse, para concientizar a la población, ya que en muchos el temor ante un sismo prevalece,  lo que es peor, ya que a la hora de un evento de este tipo, el miedo paraliza y entonces uno se petrifica y moverse se hace imposible.

Hoy con profundo respeto recordamos a quienes fallecieron en los terremotos del 85, nos solidarizamos con quienes quedaron huérfanos y con aquellos que perdieron a un familiar.

 

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