Trasnacionales; los agujeros negros de la economía

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Jorge Faljo
La Unión Europea recién le ha ordenado a Irlanda que cobre 14.48 miles de millones de dólares en impuestos atrasados a la empresa Apple, fabricante del iPhone y de otros productos electrónicos. Para la Comisión Europea, el gobierno supranacional de 28 países de Europa, Irlanda concedió a Apple ventajas fiscales excesivas, individualizadas e ilegales. Este trato privilegiado permitió que la empresa pagara en impuestos tan solo el uno por ciento de sus ganancias en el año 2003 y la sorprendente cantidad de 0.005 por ciento en 2014.

En opinión del Canciller de Austria, Christian Kern, la decisión es la correcta porque, según dijo, cualquier puesto callejero de salchichas en Viena paga más impuestos que una corporación multinacional, y eso incluye a Starbucks, Amazon y similares. Añadió que los países europeos con muy bajos impuestos corporativos, como Irlanda, Luxemburgo, Holanda y Malta, minan la estructura de la Unión Europea y carecen de solidaridad hacia el resto del continente. En estos países colocan las grandes transnacionales sus oficinas ejecutivas, de ventas o distribución para concentrar sus ganancias de toda Europa y casi no pagar impuestos.

Por su parte el ministro de finanzas de Francia, Michel Sapin, considera que es normal hacer que Apple pague impuestos normales. El jefe de finanzas de la Eurozona, Jeroen Diksselbloem, dijo que Apple no entiende la obligación moral de una gran empresa de pagar impuestos ni la indignación pública ante los manejos de las grandes empresas para evitar el pago de impuestos.

El caso es que la respuesta de Apple ha sido de indignación y declara que irá a los tribunales a defenderse. Lo extraordinario es que el gobierno de Irlanda, que por cierto se encuentra altamente endeudado, y para el que recibir un regalito de 14.48 mil millones de dólares le caería de perlas, también se prepara para defenderse de esa decisión. Alega que esa medida impacta negativamente su estrategia económica para la atracción de capitales externos que generen empleos.

La situación se complica porque la decisión abre la puerta a que otros países reclamen una parte de ese pastel. Austria y España ya estudian como calcular la parte que les corresponde por las ventas de Apple en sus países.

Para la Unión Europea Irlanda hace una competencia desleal que presiona a otros países para ofrecer cada vez mayores privilegios para que las grandes empresas se asienten en su territorio. Apple amenaza reducir en varios miles sus puestos de trabajo en Irlanda, si le cobra impuesto. Sin embargo los tendría que recrear en otros países europeos. Su estrategia es ver quien le ofrece más. Por otro lado no tendría problema para pagar porque cuenta con 231 mil millones de dólares a la mano.

Se trata de un problema generalizado de importancia mundial. Los países compiten por otorgar privilegios a las grandes empresas; no solo les crean legislaciones y tarifas impositivas a modo, sino que incluso les otorgan un trato individualizado. Lo que va en contra de la pregonada libre competencia.

En México es conocido el caso del contrato gandalla entre el anterior gobierno de Nuevo León y la empresa Ikea. Pero no es un hecho aislado; los gobiernos de nuestros estados compiten entre sí para generar parques industriales, otorgar subvenciones fiscales, abaratar el precio de los servicios públicos y controlar la mano de obra y los salarios en alianza con sindicatos blancos. Las llamadas Zonas Económicas Especiales están diseñadas para eso; espacios de privilegio fiscal, de infraestructura y servicios para empresas selectas.

De Irlanda a Nuevo León se dice que el interés es generar empleos, pero se trata de un espejismo. Habría mucho mayores beneficios para la población si con mayores impuestos recibiera buenos servicios públicos y si se protegiera el empleo existente. Porque en un contexto de mercado estancado, donde no crecen los salarios, el incremento de la producción transnacional lo que hace es destruir a las empresas menos fuertes.

Aparte de crear escaparates de aparente modernidad existen beneficios ocultos para los políticos que serán subcontratistas de esas transnacionales, reciben beneficios indebidos o, con paciencia, serán recompensados más adelante cuando brinquen al sector privado hacia puestos generosos.

El gran problema de la economía mundial es la debilidad de la demanda (porque producción sobra) y es generado sobre todo por las grandes transnacionales. Estas operan como agujeros negros del ingreso: pagan pocos o nulos impuestos; crean pocos puestos de trabajo a los que pagan salarios “de mercado” que son una porción ínfima de su alta productividad. Sus ganancias en cambio son altísimas, benefician a muy pocos. Al generar mucha producción pero poca demanda “resecan” el mercado y provocan la destrucción no solo de sus rivales, sino de amplios sectores del aparato productivo.

Las transnacionales presumen su competitividad y éxito mercantil, pero operan de manera antisocial. Son los grandes motores de la inequidad, el desempleo y la escasez de demanda que agobian a la economía mundial.

Un agujero negro es, en astronomía, una estrella de enorme densidad y gran atracción gravitacional que se va comiendo a las otras estrellas y planetas de su entorno, creciendo constantemente. Su fuerza de gravedad es tanta que ni siquiera la luz puede escapar. Para allá nos llevan.

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